Nacionalidad sefardíes.

  1. Sefardíes. Los que nunca dejaron de ser españoles

 

Nacionalidad sefardíes

El 7 de febrero el gobierno español ha aprobado un anteproyecto de ley para conseguir la agilización de la concesión de nacionalidad por carta de naturaleza a los ciudadanos sefardíes que lo deseen. El gobierno no ha aprobado ninguna lista de apellidos sefarditas. En la actualidad, los sefarditas pueden adquirir la nacionalidad española después de residir dos años en España o por carta de naturaleza. La concesión por carta de naturaleza es una decisión discrecional del Consejo de Ministros cuando concurren circunstancias excepcionales. El citado anteproyecto de ley prevé que la condición de sefardita sea en sí una de esas circunstancias excepcionales, pero habrá que probarla de la forma que ese anteproyecto establece. El anteproyecto de ley todavía no ha sido aprobado como proyecto de ley; a su vez, el proyecto de ley será presentado a las Cortes para su aprobación o no, o su modificación, según decidan las Cortes en uso de las facultades soberanas que les reconoce la Constitución. Por tanto, no se conoce el contenido final de la nueva norma que regulará la adquisición de la nacionalidad española por sefarditas. Tampoco hay previsiones sobre las fechas en que tal norma será, en su caso, aprobada por las Cortes. Gobierno ha dado luz verde durante el Consejo de Ministros al proyecto de ley por el que se modifica el Código Civil para la agilización de la concesión de la nacionalidad española a los judíos sefardíes que justifiquen tal condición y su especial vinculación con España, y sin necesidad de renunciar a su anterior nacionalidad. Actualmente, existen dos medios para obtener la nacionalidad: ser acreditado sefardí y probar residencia legal durante dos años, o por carta de naturaleza, si el interesado tiene circunstancias excepcionales. Con la modificación del artículo 23 del Código Civil, se eliminará el requisito de renunciar a su anterior nacionalidad y se permitirá de este modo la doble nacionalidad, aunque se trate de países con los que hasta ahora no existía esta posibilidad. Los interesados deberán formalizar su solicitud en un plazo no superior a dos años desde la entrada en vigor de la ley, aunque este plazo podrá ser prorrogado un año más si así lo decide el Gobierno. Los sefardíes deberán aportar la documentación necesaria para la tramitación del expediente y todo aquello que consideren necesario para acreditar su especial vinculación con la cultura y las costumbres españolas. Se tendrán en cuenta de manera especial los estudios cursados y las actividades benéficas o sociales realizadas. En el anteproyecto de ley presentado por el Ministerio de Justicia el pasado mes de febrero, se incluía también una disposición transitoria, por la que los sefardíes que hubieran solicitado la nacionalidad española con anterioridad a esta reforma legislativa y aún no se hubiera resuelto, podrán continuar la tramitación de su expediente con el nuevo procedimiento que se aprueba mediante esta ley. En este caso, deberán solicitarlo expresamente y aportar la documentación necesaria para ello. El ministro Alberto Ruiz Gallardón anunció el pasado 22 de noviembre de 2012 que España concedería la nacionalidad a todos los sefardíes con independencia de su lugar de residencia, siempre que acrediten esta condición y demuestren mantener un vínculo con el país. Además, apuntó que algunos estudios cifran en unas 250.000 los hablantes de judeoespañol. El subdirector de Relaciones con las Confesiones del Ministerio de Justicia, Ricardo García García, indicó el pasado mes de octubre en una entrevista que el anuncio de la medida por Ruiz Gallardón hace más de un año ha despertado el interés entre la comunidad judía y que ya tienen entre 5.000 y 6.000 expedientes esperando.

Reconocimiento histórico

La concesión de la nacionalidad española a los sefardíes de Marruecos ya se estudió cuando Fernando de los Ríos era ministro de Estado, aunque finalmente se frustró el proyecto. En 1886, por impulso de Práxedes Mateo Sagasta y en 1900, del senador Ángel Pulido, se inició un acercamiento a los sefardíes que culminó en la autorización para abrir sinagogas, la fundación de la Alianza Hispano-Hebrea en Madrid (1910) y la constitución de la Casa Universal de los Sefardíes en 1920. En 1924 se aprobó un Real Decreto destinado a conceder la nacionalidad a los «antiguos protegidos españoles o descendientes de estos» en el que no se nombra expresamente a los sefardíes, pero que permitió en la II Guerra Mundial salvar a muchos judíos gracias a la misión humanitaria que realizaron diplomáticos españoles como Ángel Sanz Briz en Budapest, Sebastián de Romero Radigales en Atenas,Bernardo Rolland de Miotta en París, Julio Palencia en Sofía,Javier Martínez de Bedoya en Lisboa, José Rojas en Bucarest oEduardo Propper de Callejón en Burdeos.

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